Después de un domingo de hacer el vago y con gusto te toca levantarte el lunes con mucho sueño y muy pocas ganas. Los brazos de Morfeo se convierten en protagonistas y no te quieren soltar ni a sol ni a sombra. Conforme avanza el día deseas que llegue la noche para que la rutina perdida vuelva a ti y no te deje. Luego a esperar que llegue el viernes y la rutina se vaya con viento fresco otra vez. El círculo, a la vez tan vicioso y a la vez tan necesario. Saludos y aunque no parezca posible, deseo un buen lunes.
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